miércoles, 12 de marzo de 2014

De París a Monastir: Grecia, 1915

Hoy en día la península helénica se encuentra pobre, sin agricultura, casi sin industria,
incapaz de levantarse por sí misma porque no puede luchar con las grandes naciones marítimas,
reducida a la capital, a dos o tres pequeñas ciudades y a unas cuantas aldeas de pastores,
resto y símbolo de la grandeza pasada y de los nobles ideales de futuro.

París, junio de 1914.
El comienzo de la Primera Guerra Mundial encuentra a Agustí Calvet (1887-1964) en la capital francesa. Un año después sus diarios de estudiante en la ciudad del Sena se publican en La Vanguardia como reportajes de guerra firmados con el seudónimo que le acompañó desde entonces, Gaziel. El éxito de estas crónicas sobre la vida parisina de los primeros meses de la contienda impulsa la propuesta de acudir a los Balances, hacia donde se desplaza el centro del conflicto europeo, para contar lo que aquí está sucediendo.

Monastir, noviembre de 1915.
Tras un mes de recorrido griego la estancia de Gaziel en la ciudad serbia acechada por los búlgaros se resuelve en unas horas. El trayecto final desde Salónica a través de las montañas macedonias se vuelve cansado, doloroso y peligroso. Es momento de regresar.


De París a Monastir es la crónica de ese mes de viaje, por tierras griegas principalmente, que comienza en un barco de Barcelona a Génova, y a modo de diario periodístico leemos las vivencias de Gaziel en cada jornada del viaje. La llegada a Grecia tras tres días de navegación desde Nápoles desencadena los sentimientos que le acecharán en las siguientes semanas de recorrido: asombro, decepción, tristeza, responsabilidad. En el desembarco en Patras descubre un país pobre pero hermoso, muy lejos de su glorioso pasado y a mitad de camino entre mantenerse neutral o acudir a la guerra.  

Grecia era entonces una nación joven, con nuevas y provisionales fronteras cuya pequeña población multiétnica estaba salpicada por miles de soldados (muchos venidos de entre los griegos que todavía vivían fuera de esas fronteras impuestas). Las crónicas de Gaziel reflejan antes que nada la experiencia del viaje por esa tierra y entre esa gente, pero las lecciones de política e historia están ahí: un pope en Megaspileon relata con erudición la historia reciente del país; en Atenas conocemos de primera mano las tensiones políticas entre el rey Constantino y Venizelos; y en la agitación de Salónica, puerto de las tropas aliadas para el frente balcánico, contemplamos el fragor de los campamentos militares y la vida de la ciudad en la que conviven griegos, turcos y judíos sefardíes.

El cielo de Grecia -lo único que no ha cambiado
en estos parajes desde el tiempo de Fidias- levanta
sobre esos edificios imponentes su soberana belleza.

De París a Monastir se publicó por primera y única vez en 1917, menos de dos años después de que los lectores de La Vanguardia lo leyeran semanalmente como la crónica de guerra del frente balcánico. Ahora que se cumple un siglo del inicio de la Gran Guerra podemos disfrutar de su lectura en la edición realizada por Libros del Asteroide. En palabras de Jordi Amat, autor del prólogo, esta recopilación es una obra maestra del periodismo español.

No quiero concluir sin antes ensalzar la oportunidad que nos brinda la recuperación de estos textos de Gaziel. Nos permite leer (casi se puede decir escuchar) las palabras, los pensamientos, la opinión directa en definitiva del mismísimo Elefterios Venizelos acerca de la situación política de su país en esos meses. Inaudito. Hermoso. Mágico.

]Enlace[.Ficha de De París a Monastir en el catálogo de GELL.]
 [en todostuslibros] [en LaCentral]
]Enlace[.Viajeros eternos, Grecia presente (i): Jean Moréas y Enrique Gómez Carrillo también viajaron por la Grecia de principios de siglo.]
]Enlace[.En Los hilos de la memoria de Victoria Hislop podemos leer sobre Salónica a partir de 1917.]
]Enlace[.Ficha de La ciudad de los espíritus: Salónica desde Suleimán el Magnífico hasta la ocupación nazi.]
]Enlace[.La editorial Diëresis ha recuperado todas las crónicas de Gaziel durante la Gran Guerra.]

miércoles, 5 de marzo de 2014

'Lo poco que sé de Glafcos Zrasakis' de Vasilis Vasilicós

Si se relee la nota de prensa que la editorial asturiana Hoja de Lata ha difundido para presentar Lo poco que sé de Glafcos Zrasakis de Vasilis Vasilicós (1934) son varios los adjetivos que sobresalen de entre las palabras que la componen: ingeniosa, fascinante, culta, mordaz, satírica. Y son estos mismos adjetivos los que vienen a la mente del asombrado lector desde el inicio de la lectura. Una lectura sorprendente de una novela nada corriente, ni en su estructura ni en el estilo, que puede desconcertar al lector español que desconoce sin duda tanto la prolífica producción literaria de Vasilicós como la particular trayectoria del texto que describe las andanzas de Zrasakis .

Aunque el original en griego es de 1974, la editorial Hoja de Lata presenta una edición consensuada con el autor que él mismo considera definitiva y que se mantendrá así en griego en la reedición esperada para 2015. Vasilis Vasilicós lleva cuarenta años reescribiendo la historia de Glafcos Zrasakis (¿su álter ego?), de modo que esta traducción al castellano de Ángel Pérez González, de gran calidad por otra parte, supone un hito literario de probable limitada repercusión. Confío aún así en que el tiempo reconozca el resultado de tal esfuerzo. Enhorabuena a la joven editorial y al no menos joven traductor por su trabajo.

Vasilis Vasilicós está esta primera semana de marzo en Barcelona y
 en Oviedo y Gijón para presentar el libro junto a los editores.
 ]Enlace[.Entrevista a Vasilicós en el diario asturiano La Nueva España.]


]Enlace[.Ficha de Lo poco que sé de Glafcos Zrasakis en el catálogo de GELL.]
[en todostuslibros] [en LaCentral]

En Lo poco que sé de Glafcos Zrasakis el narrador y biógrafo de Zrasakis revisita el recorrido vital del escritor, el más famoso del país, en busca de respuesta. Zrasakis, nacido Lázaro Lazaridis, ha desaparecido para siempre en circunstancias poco claras y las huellas que ha dejado se difuminan con el paso de los años y de los kilómetros. Su biógrafo persigue las pocas respuestas que surgen de entre esas pistas conduciéndonos por la historia del siglo XX y por la mente del creador. Entreteje en el relato su propia búsqueda con los episodios de la vida del protagonista al tiempo que alterna el legado literario del propio Zrasakis, unas veces expuesto tal y como lo legó otras contado por aquél. La trama de la novela es, por tanto, compleja, pero fluye de tal modo que incluso el propio narrador teme parecerse a Zrasakis hasta el punto de confundirse con él. El lector también corre este peligro.